El Evangelio de Tomás: Jesús oculto durante 1.600 años en la arena egipcia

En diciembre de 1945, un campesino egipcio llamado Muhammad Ali al-Samman cavaba en busca de abono bajo un acantilado cerca de Nag Hammadi, en el Alto Egipto. Su azadón golpeó una vasija de barro. Dentro había trece códices encuadernados en cuero. Tuvo miedo de abrirlos — pensó que podía haber un yinn dentro.

Los abrió. No había yinn. Había algo más extraño: palabras de Jesús que nadie había oído durante 1.600 años.

114 sentencias, cero trama

El Evangelio de Tomás no es un evangelio en el sentido tradicional. No hay nacimiento, no hay milagros, no hay crucifixión, no hay resurrección. Es una lista cruda de 114 dichos (logia) atribuidos a Jesús, escritos en copto sobre papiro. Sin comentario, sin contexto. Cada dicho comienza con: 'Jesús dijo.'

Y lo que dijo suena distinto de la Biblia:

Si sacáis afuera lo que está dentro de vosotros, lo que saquéis os salvará. Si no sacáis afuera lo que está dentro de vosotros, lo que no saquéis os destruirá.

El Reino del Padre está extendido sobre la tierra, y los hombres no lo ven.

Este no es un Jesús que promete el cielo después de la muerte. Es un Jesús que dice: abre los ojos, el reino está aquí y ahora.

¿Por qué lo ocultaron?

El Evangelio de Tomás fue escrito probablemente en los siglos I-II d.C. — el mismo período que los evangelios canónicos. Pero cuando la Iglesia estableció el canon del Nuevo Testamento en el siglo IV, Tomás no entró en la lista. El obispo Atanasio de Alejandría emitió una orden en el año 367 d.C. para destruir todos los textos 'heréticos'.

Alguien en el monasterio cerca de Nag Hammadi decidió esconder en lugar de destruir. Metieron los códices en una vasija, la sellaron y la enterraron bajo un acantilado. Y allí esperaron. Durante dieciséis siglos.

El Jesús que no conoces

El Jesús del Evangelio de Tomás no salva a la gente mediante un sacrificio. No exige fe. No amenaza con el infierno. Habla como un maestro zen — en acertijos, paradojas, provocaciones:

Sed caminantes.

Cuando hagáis de los dos uno, y cuando hagáis lo de dentro como lo de fuera — entonces entraréis en el Reino.

Algunos estudiosos creen que estas palabras pueden estar más cerca del Jesús histórico que los evangelios canónicos. Otros argumentan que es una reinterpretación gnóstica posterior. El debate lleva 80 años y nadie ha ganado.

Un texto que sigue incomodando

El Evangelio de Tomás no encaja en ninguna doctrina. Los católicos lo rechazan. Los protestantes lo ignoran. Los gnósticos se lo apropian. Los ateos lo citan como prueba de que el cristianismo es una construcción.

Pero precisamente por eso es fascinante. Es un texto que no coincide con nadie — ni siquiera consigo mismo. 114 sentencias que sobrevivieron 1.600 años enterradas en la arena porque alguien decidió que no merecían ser destruidas.

Tenía razón.